¿Qué significa el respeto?

¿Qué significa el respeto?

Un niño respetado, respetará y se hará respetar. Un niño escuchado, escuchará y se hará escuchar. Un niño amado incondicionalmente habrá aprendido a amar.

Yvonne Laborda

Continúo con mi Decálogo particular para la buena crianza. En un post anterior, te hablé del amor incondicional, el punto más importante de todos; hoy te voy a hablar de uno que también es fundamental: el respeto… ¿qué significa el respeto?

¿Qué significa el respeto?

Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere: mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación.

Erich Fromm

¡Cómo me gusta la cita de Erich Fromm! «La capacidad de ver a una persona tal cual es»; y más importante aún: «Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es». Explotación, manipulación, imposición, intolerancia quedan fuera de la actitud respetuosa.

¿Por qué nos cuesta tanto respetar a los niños/as?

Pues, en primer lugar, porque ya desde bien pequeñas se nos ha tratado inadecuadamente. Y los seres humanos, que en la mayor parte de los casos funcionamos en automático, repetimos lo que hicieron con nosotros: el modo en que nos trataron.

En segundo lugar, tiene mucho que ver con el modo en que vemos a nuestras hijas/os. A los niños/as no los vemos como personas, sino como medio personas que están por hacer, personitas que carecen de inteligencia, cuyos miedos y preocupaciones no tienen comparación con los de los adultos y que soportan cualquier cosa, actitud o trato, porque todavía ni sienten ni piensan del todo.

En tercer lugar, muchas veces buscamos la obediencia del niño/a y hacemos lo que sea para conseguirla, sobre todo utilizando el lenguaje del miedo y la denigración, que suele funcionar. Pero nos equivocamos: hemos de buscar la obediencia desde el respeto. El artículo Educa en el respeto, no en la obediencia del miedo nos explica muy bien este punto.

falta de respeto
La falta de respeto es una fuerte agresión para la niña o el niño.
Foto: Hans Kretzmann (Pixabay)

A las niñas y niños no se los respeta. ¿Cuántas veces hemos arrancado de su mano un juguete para enseñarle a compartir? ¿Cuántas hemos invadido su espacio sin pedir permiso? ¿O hemos contado cosas de su intimidad porque nos hacía gracia? ¿Cuántas veces hemos perdido la paciencia y les hemos gritado, insultado, hablado de forma irrespetuosa? Y luego les exigimos que sean respetuosas/os.

Trata a tu hijo/a como te gustaría
que te tratasen a ti

Eso es lo que significa el respeto. Es importante respetarlos para que en el día de mañana respeten y se hagan respetar. Para ello, hemos de tomar conciencia, dejar de actuar en automático. Después, una buena pregunta es: ¿Trataría del mismo modo a mi vecino, a mi compañero, a mi amiga? Si la respuesta es no, es urgente que revises tu modus operandi.

¿Qué significa el respeto? Es tan hermoso dejar fluir libre y espontáneamente, tratar bien a todos y a todas, aceptar todas las singularidades. Es tan hermoso ser respetuoso. Dice mucho de las personas que abanderan esta actitud.

Hemos de tomar conciencia, dejar de actuar en automático.
Foto cortesía de Pixabay.

Un cuento de lo que significa el respeto

Los de mi especie son altos y robustos. Me hubiera gustado verme crecer hasta alcanzar la corriente del viento. Este ya no se enamorará de mis ramas ni me susurrará sus secretos. Quién sabe si no hubiera podido llegar a tocar el cielo, dar alcance al sol. Nunca lo sabré. Mis ramas han sido podadas una y otra vez, demasiadas veces. No miden más de un palmo humano. Y mis raíces… mis raíces son apenas un querer y no poder. 

Mi memoria ancestral recuerda aquellas raíces profundas que se hundían en las entrañas de la tierra, aquellas exploradoras infatigables en busca de una corriente de agua subterránea, aquellos seres de la noche que penetran la oscuridad y la humedad de la tierra sin temor a alejarse de la superficie.

Mis raíces en cambio no son más largas que la falange de un dedo y topan, por más que se empeñan en sumergirse en la profundidad y crecer hacia dentro, con un muro de plástico. No puedo crecer ni hacia arriba ni hacia abajo, en ninguna dirección. Unas manos me acogotan, ejercen un control sobre mí asfixiante.

Me llaman bonsai cuando mi nombre verdadero es roble, alerce, fresno, chopo, castaño y tantos otros nombres que evocan grandeza, sabiduría y vidas milenarias. ¿Dónde quedó la belleza de lo salvaje? ¿Dónde quedó el respeto por lo que soy?

bonsai
Árbol acogotado.
Foto: Ilona Ilyés (Pixabay).

Imagen de portada: Sasin Tipchai (Pixabay).

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MHDK

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