La mesa de estación Waldorf: viviendo las fuerzas del otoño

La mesa de estación Waldorf: viviendo las fuerzas del otoño

Ya está avanzado el otoño y un año más nos esmeramos en desplegar la mesa de estación Waldorf… Es una tarea que nos llena de satisfacción, aunque este año no podemos adornarla con los elementos naturales que recogemos del campo, porque el confinamiento no nos permite hacer excursiones. Por eso los dibujamos. Este año, el bosque, la montaña, el río, los prados están en nuestro interior, en nuestros deseos y en nuestra memoria. Otra forma de vivirlo. No hay que entristecerse, sino despertar la creatividad y observar qué nos enseña hoy la mesa de estación.

mesa de estación waldorf hada de otoño
Pasamos una tarde estupenda confeccionando el hada de otoño, hecha con lana cardada.
Foto: Mahandeep Singh.

Pero quizá no sepas qué es la mesa de estación Waldorf…

¿Qué son las escuelas Waldorf?

Las escuelas Waldorf nacen cuando Rudolf Steiner (1861-1925), padre de la Antroposofía, decide ampliar su campo de acción a la educación, después de haber reflexionado mucho acerca de la infancia. Hoy día están diseminadas por todo el mundo y, siendo tan antiguas, tienen una forma revolucionaria de educar. Dan mucha importancia al desarrollo espiritual del niño, al arte, a la música, a los trabajos manuales, a los cuentos y a los ciclos de la naturaleza… Para integrar la filosofía Waldorf en casa puedes leer este artículo de De mi casa al mundo.

¿Qué es una mesa de estación Waldorf?

La mesa de estación Waldorf tiene dos funciones básicas: vivir cada estación con plena consciencia y entrar en contacto con la naturaleza y sus ritmos.

Se trata de reservar un espacio (una mesa, un estante, un rincón) a modo de altar, donde vamos a colocar aquellos elementos que representan cada periodo en cuestión.

La mesa de estación Waldorf se dispone sobre unas telas de los colores propios de la época, en este caso el otoño, que serían los rojos, marrones, ocres y naranjas. En ella pondremos:

  • Objetos que recogemos en nuestras escapadas a los entornos naturales; ahora, en otoño, podemos recoger hojas secas, bellotas, castañas, piñas, palos y piedras, plumas, nueces y otros frutos… Y de nuestra casa, calabazas, boniatos…
  • Manualidades que representan la estación: hadas y duendes, hechos de lana cardada, con los colores del otoño; hojas, frutos, setas, paisajes pintados; viento y lluvia, palos de lluvia, flautas, composiciones hechas con hojas secas, figuras hechas con castañas y otros frutos, velas decoradas con cera para moldear… Puedes coger ideas de actividades y de cómo vivir la estación de otoño, en este artículo de Casa de Luna.
flauta de pan para la mesa de estación waldorf
Flauta de pan, que representa el viento de otoño.
Foto: Jakub Luksch, Pixabay
  • Objetos producto de las actividades que hacemos durante las festividades de la estación; en este caso, cajas y cestas para guardar la cosecha (fiesta de la cosecha), cadenetas de la muerte o calabazas decoradas (fiesta de Samhain o día de Todos los Santos), farolillos (fiesta del Farol), etc.
fiesta del farol mesa de estación waldorf
Farolillos hechos a mano con motivo de la festividad del farol, fiesta que se celebra en el norte de Europa, pero que podemos incorporar a nuestro calendario de fiestas.

La mesa de estación Waldorf está viva, como dice Laia, de Casa de Luna, y en ella se va poniendo o quitando; no se hace de un día para otro y se deja estática para toda la estación, sino que se va construyendo paralela a las vivencias que tenemos.

Por otra parte, nos obliga a ser más conscientes y a observar con más atención los cambios en la naturaleza y lo que nos trae la estación.

Pero para qué todo esto…

La importancia y la vivencia del ritmo en las niñas y niños

Vivir el ritmo de los días y las noches, de las semanas, de los meses y de los años a través de las rutinas y la celebración de eventos específicos de cada estación es de gran importancia para los niños, porque todo esto destierra la incertidumbre, el no saber qué nos depara el futuro, y nos hace caminar con paso seguro de un hito al otro.

Y es eso lo que proporciona la vivencia de los ritmos: seguridad, sosiego, un mundo confiable.

otoño
Ser consciente de los cambios en la naturaleza y de la belleza que encierran,
como este paisaje de otoño.
Foto: Mahandeep Singh

Cuento de otoño

No queríamos salir a la calle, estaba oscuro, pero el primo Juan nos convenció. Cogimos los farolillos, nos pusimos los abrigos y allá que fuimos a internarnos en el bosque que había junto a la casa.

Fuimos en silencio, más por el susto que por otra cosa, y entonces lo vimos: un ejército de duendes había levantado andamios entre los árboles y colgaban los frutos que transportaban en unas cestas, y volando alrededor de las copas de los árboles una bandada de hadas mojaba sus alas en distintos botes de pintura ocre, marrón y roja y las batía con fuerza para motear las hojas de los colores del otoño.

Los árboles cantaban viejas canciones y se deshacían de sus recuerdos, cada hojita era un recuerdo que caía a la tierra para alimentarla de memoria.

sol de otoño
Los gnomos habían atrapado el sol y lo tenían en un gran caldero…

Los gnomos habían atrapado al sol y lo tenían en un gran caldero para cocerlo y trocearlo: cada pedazo volaría a las casas y se adentraría en el interior de cada persona para iluminarla por dentro. Este era el destino del sol en estos días, por eso afuera reinaba cada vez más la oscuridad, apenas unos rayos habían subido de nuevo al cielo, todo el aire olía a sol de otoño, pero no se veía.

Tan absortos estábamos que no nos dimos cuenta de que ya era la hora de cenar. Volvimos a casa contentos y orgullosos. ¡Habíamos descubierto el secreto del otoño! Ahora lo recrearíamos en nuestra mesa de estación y los mayores reirían y se complacerían de nuestra gran imaginación… Así son los mayores.

Foto de portada: Mahandeep Singh

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MHDK

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