Un cuento para cambiarse de casa: Caracolillo

Un cuento para cambiarse de casa: Caracolillo

Cambiarse de casa es un proceso complicado que lleva consigo mucho más que el cambio de hogar y si este incluye además el traslado a otra ciudad, lo que se vive es mucho más drástico.

Niños y niñas tienen una gran capacidad de adaptación, pero necesitan tiempo y ello les va a suponer una revolución interior y el tambaleo de los pilares que los sostienen.

Pero se pueden seguir algunas directrices, algunas pautas que van a facilitar el proceso. Además, un cuento que les ayude a comprender el cambio de casa aliviará sus inquietudes y facilitará las cosas. Yo misma he vivido este proceso y creo que el camino se allanó siguiendo estas pautas.

Directrices que se han de seguir para facilitar cambiarse de casa

Es importante empezar a actuar desde el primer momento, desde que tomas la decisión de cambiarte de casa.

Cuando le dimos la noticia a mi hija del cambio de casa, que en nuestro caso también era de ciudad, se puso a llorar; de golpe le vino todo lo que iba a perder y el miedo a lo desconocido.

Es muy natural esta reacción, estamos hablando de un gran cambio: dejar de ver a nuestros amigos, quizá separarnos de los abuelos, tíos y primos, abandonar el espacio conocido para comenzar a vivir en un espacio completamente nuevo, con personas que no conocemos; cambio de rutinas, escenarios, relaciones, dinámicas, formas de estar… La noticia, la digas como la digas, abruma y da miedo.

Empezando a acariciar la idea de cambiarse de casa

Lo primero de todo: no corramos, no tengamos prisa, toda noticia impactante necesita un tiempo para ser digerida, asimilada, el proceso, seguramente, va a ser largo. Así, después de dar la noticia, demos unos días a nuestras hijas e hijos para que comiencen a digerirlo.

Cuando las personas recibimos una noticia tan impactante, sobre todo si no ha sido nuestra la decisión, como es el caso de nuestros hijos e hijas, lo primero que se nos pasa por la cabeza es lo negativo: lo que perdemos, el miedo a lo desconocido, la incertidumbre de lo que va a pasar.

Por eso, podemos empezar por poner la atención en lo positivo. Preguntarnos qué va a mejorar en nuestras vidas, qué cosas pueden hacer ilusión a nuestros peques y empezar a ponerlas sobre la mesa. Pero hay que hacerlo con suavidad, poco a poco. Los niños/as son muy sensibles y pueden tener la sensación de que les estas intentando camelar. Lo mejor es ser muy honestos, poner el problema sobre la mesa validando sus sentimientos y preguntándonos con ellos qué puede tener de bueno el cambio…

… Y empezar a soñar con todas esas cosas buenas que nos va a traer cambiarse de casa, poner nuestra atención en ellas, sin dejar de gestionar el resto de sentimientos más incómodos y dolorosos, claro está.

cambiarse de casa

Las personas que se dejan atrás al cambiarse de casa y de ciudad

Quizá una de las mayores pérdidas es las personas que dejamos de ver cuando abandonamos la ciudad o el pueblo donde vivíamos. Si a tu hija o hijo le importan las personas que deja atrás, debemos hacer un esfuerzo por mantener el contacto, presencial si es posible, aunque sea solo de vez en cuando.

Afortunadamente, hoy día contamos con muchas formas de contacto digital: videollamadas, Zoom, etc. Si además animas a tu hijo o hija a que se escriban cartas, se manden regalitos, tarjetas de felicitación del cumpleaños y la Navidad… y se genera una comunicación de este tipo, tienes asegurada la ilusión y la alegría.

los abuelos

La clave para llevar a buen fin este proceso: involucrar a tus hijas e hijos en el cambio de casa

Involucrarlos en todo: cuando soñamos con la casa y pensamos en cómo vamos a distribuir los espacios, preguntarles qué espacios necesitan; soñar equivale a ilusionarnos.

Hacerles partícipes de la mudanza: nuestra hija ha deshecho toda su habitación y la ha metido en cajas, ha decidido qué quería llevarse y qué no; todo esto ha sido de gran ayuda para que fuera asimilando la situación; claro está, si son más pequeños, tendremos que ayudarles, y si no les apetece, tampoco hay que forzar. Pero si podemos motivarles para que lo hagan, de verdad que es un recurso muy poderoso.

Y, por supuesto, dejarles decidir acerca de cómo quieren su habitación: color de las paredes, distribución de los muebles, qué muebles quiere tener y cuáles no, decoración, y dejarles que sean ellos los que decidan dónde van las cosas, aunque si te piden ayuda, hay que ayudarles, ya que quizá no tengan muy claro cómo hacerlo. Si son pequeños, la ayuda es indispensable, las decisiones también, aunque siempre se contará con ellos.

Realmente, para mí esta es la clave. Al hacerles partícipes, por un lado, al tener un contacto tan estrecho, aceleras la asimilación de lo que está ocurriendo, y por otro, al soñar y proyectar, les llenas de ilusión y alegría.

hijos involucrados en la mudanza

Respetar los ritmos y las formas

Una vez estemos en nuestro nuevo hogar, hay que aguzar el oído y todos nuestros sentidos, para comprender las necesidades que van demandando nuestros hijos o hijas, y respetar en la medida de lo posible su ritmo de adaptación. En todo momento, qué es lo que quieres, qué es lo que necesitas.

Caracolillo: un cuento para el cambio de casa

Muchas veces los razonamientos no sirven, o más bien es que para algunas cosas sirven, pero para otras, como las emociones que vamos sintiendo, razonar no alcanza a tocar los sentimientos que se generan.

Los cuentos, o más bien las metáforas que utilizamos en los cuentos, son un lenguaje más directo, una forma de comunicación que utiliza el mismo código del corazón.

Caracolillo es la historia de una familia de caracoles que pierden su casa y emprenden el camino en busca de una nueva concha. Tiene por supuesto un final feliz. Los cambios nos enriquecen, así la concha que encuentran es maravillosa.

caracolillo interior

El cuento tiene una parte personalizada. Durante el proceso te preguntaré: qué es lo que más le apena a tu hijo/a; qué personas que tanto quiere va a dejar atrás; cuáles son sus miedos con respecto al cambio de casa. Todas las respuestas quedarán integradas en el cuento, validando de este modo sus emociones y tratando de hallar solución o esperanza al problema.

Partes del cuento

Caracolillo se compone de:
—El cuento propiamente dicho.
—Un poema que podréis recitar a los más pequeños/as, o incluso cantar.
—Unas actividades donde los niños/as podrán pasar por sus manos y de forma creativa todo el proceso que están viviendo. Las manos construyen por fuera, pero también por dentro, en el interior de niñas y niños. El cuento va ilustrado y decorado a mano. Los materiales que utilizo son de gran calidad, papeles para encuadernar con bellas estampaciones. Todo hecho con cuidado y amor.

encuadernacion cuentos personalizados

Formatos y precios

Caracolillo se presenta en varios formatos:

—Formato especial: encuadernado con papeles bellamente estampados, profusamente ilustrado y decorado a mano. Su precio es de 60 €.
—Formato sencillo: encuadernado con papeles en colores lisos, condensado en un número de páginas menor (de 12 a 16 páginas) e ilustrado. Su precio es de 45 €.
—Formato pdf. Su precio es de 30 €.
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Puedes ver otros cuentos en Carta para un hijo: el día que tú naciste. O en De tus abuelos que te quieren. Ambos son un recuerdo muy especial, que conservarán toda su vida, y expresan nuestro amor por ellos y ellas. También puedes ver un cuento que ayuda a afrontar el duelo: Duelo infantil. Otras ideas en Érase una vez tú.

Si te interesa puedes ponerte en contacto conmigo y hablamos.

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MHDK

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